Porque no fui futbolista... (1/3)
Por David Rivera Lomeli

A

ún me lo pregunto y la verdad no encuentro respuesta todavía. Tal vez fue la juventud, chance el destino o la neta de plano no me interesó mucho. De lo que si estoy completamente seguro es que cada vez que entro a un estadio, digamos al azteca, y comienzo el recorrido por los túneles que me llevan a las gradas, yo imagino que voy por el túnel que ha de conducirme a la cancha.

De verdad, aún no se porque no pude llegar a ser futbolista profesional. Recuerdo que mi padre siempre me decía: “nada de andar de pinche vago con esos cabrones pateando esa chingada pelotita, si te llego a ver...madriza que te pongo cabrón, pongase a estudiar huevón”...así que mucho apoyo..Pues no tuve.

Un día que me lanzo a la prueba que hacen los pumas, era temprano como a eso de las 8 de la mañana. Llegue con un carnal de la cuadra. De plano nos fuimos de pinta para hacer esa prueba y buscar un lugar por nuestra cuenta, ya que como nunca fuimos niños bien, pues no teníamos palancas como para que nos colaran.

Pa’pronto que me preguntan...”¿tu de que juegas?”...era ni más ni menos que Rafael Amador, aquel medio de los pumas duro como la chingada, pero bueno como pocos. Con esa garra que caracterizó a los pumas de los 80’s. Le dije que jugaba arriba, de delantero. Me dio indicaciones y me puso con mi carnal en el mismo equipo. Pasó la mañana, nos echamos un jugo bien chafa, y seguimos jugando, prueba tras prueba, en esos campos de CU, campos que parecen el mismo desierto, de pura tierra y duros como el chingadazo del mejor defensa llanero.

Así pues llegamos al final del día solo tres pelados y yo.

Se nos acerco Rafael y nos dijo... “muy bien chavos, pasaron duras pruebas pero creo que si pueden hacerla acá, en pumas”. Yo de plano ya me sentía un ídolo, un ser supremo, cuantos como yo habían asistido aquel día con la esperanza de ganarse un lugar y entre tantos...solo yo y otros dos nos quedamos. ¿Puedes imaginarlo?...(continuará)