La verdad es que yo era bastante bueno y de volada conseguí un lugar como centro delantero, en una ocasión nos invitaron a jugar un partido contra uno de los directivos de la central. ¿Se imaginarán la cantidad de lana que tienen estos cuates no? Pues el partido lo jugamos ni mas ni menos que en el mismísimo club América. Parece mentira, pero nomás hace falta que pise una cancha bonita para que mi sueño renazca...El partido empezó bien y yo me sentía como un verdadero jugador. Tenía buena condición y nuestros contrarios eran bastante maletas, eran unos chavitos bien fresas, pero malos como la cebolla pal aliento. Así que sin mas broncas para el fin del primer tiempo yo ya tenía dos goles en mi haber. Dicho sea de paso el segundo fue una pincelada, agarre el balón al borde del área y en un buen movimiento finté al que me marcaba, cuando el central salió a marcarme le aplique un túnel rete-bonito, se quedo como estatua el cabrón. Cuando me cerraba el otro central le aplique otra finta y parece que se le quebró la cintura porque se quedo paradito sin hacer nada, y ya solo frente al portero cuando esté salió a achicarme sin mucha bronca solo se la pique y con un maravilloso globito la pelota entro tan despacio que podías leerle la marca. Me cae que fue un golazo. Así de bien me estaban saliendo las cosas por estar jugando con la confianza que te da el jugar sin presión, pues según yo era solo una cáscara y ya. Eso creía yo.
Resulta que en el juego estaba un buscador de talentos del club y nomás terminó el partido se me acercó y me dijo..."que onda chavo me late como juegas, ¿te gustaría probarte en el equipo?..." Me quede pendejo. Yo tenía 23 años y la neta ya no me cocinaba al primer hervor pero carajo...a los 23...si a los 18 no había podido...me parecía imposible de asimilar, mi primer pensamiento fue mentir respecto a mi edad, pero la neta no pude, sin embargo parece que eso no le preocupaba mucho a esta persona. Total que el lunes me presento en el entrenamiento y lo primero que veo es un montón de coches de lujo. Por supuesto que lo primero que viene a tu pensamiento es tener uno de esos, así que decidí que iba a dejar todo en la cancha para quedarme en el equipo, total, esa era mi última oportunidad.
El entrenamiento comenzó bastante bien para mi. Gracias a que siempre me he mantenido en buena condición no tuve mayor problema para terminar la sesión de ejercicios. Para cuando iba a comenzar el inter escuadras yo ya estaba bien prendido y con ganas de pegarle a la pelota, pero eso no paso hasta el siguiente mes. Yo pensaba que, como en todos los equipos, había que ganarse un lugar. Pero, ¿cómo iba yo a ganármelo si no me dejaban entrar a los partidos inter escuadras?. Me estaba desesperando mucho cuando un buen día, sentado en la banca, me llama el entrenador y me dice..."órale mi chavo, esta es la tuya. A ver de que estás hecho..." fue todo, sin indicaciones y sin nada. Así nomás de repente estaba jugando contra las figuras del club América. Me olvide de todo durante 45 minutos. Aún lo recuerdo y la neta es que tengo en mi mente registrado cada uno de esos 45 minutos. Para cuando el partido había terminado yo había hecho tres goles...si...así como lo lees...tres goles. Estaba sacado de onda pues según yo eso era un buen indicio...pero nadie me dijo nada, ni una palmada, o algún reconocimiento...nada. Terminó el entrenamiento y en la noche yo no pude dormir. Daba vueltas en la cama soñando con mi debut en el Azteca. Ja, ja. Que iluso es uno. Para el siguiente día de entrenamiento creo que fui el primero en la cancha. Pero para mi desgraciada desgracia, ya no me permitieron entrenar, lo único que escuche fueron las palabras del entrenador decirme..."mira mi chavo, eres tan bueno que metiste mucho miedo allá arriba y si llego a sugerirte para el equipo, el que se queda sin chamba soy yo, así que...ni pedo"
Bueno...ya ni para que recordar eso. Sólo puedo decirte que la herida volvió a abrirse y que a la fecha no se ha cerrado. Lo único bueno de eso fue que gracias a la depre que me agarró pude entrar a estudiar una carrera universitaria en la UNAM. Sin duda la mejor universidad del mundo. Ahí, entre la cáscara de los viernes esperando el partido de los Pumas y las chelas del estadio, fue que conocí a un cuate que me invito a jugar en esta liga. La Liga del Ajusco. Comencé en un equipo bien raro llamado en ese entonces Ibiza. Esta liga se caracteriza por ser una mezcla rara de hipíes y fresas, de pachecos y borrachos que juegan a ser dioses del balón, burlándose a uno o más contrarios tan maletas como yo. Lo que sí es verdad es que lo que acabo de contarte es solo una historia de las muchas que existen dentro de esta liga, pues sólo hace falta que te des una vuelta por ahí los sábados para que te encuentres con algunas gratas sorpresas pues por estos equipos han desfilado jugadores mucho más finos que los que cobran por hacer esto...en fin...lo que te puedo decir de esta liga es que lo peor sin duda son los árbitros y lo mejor, sin pensarlo mucho, es esa mezcla rara de pasto y tierra que tienen el sabor de las quecas que ahí se puede uno comer. He de decirte que si bien es cierto en esta liga no hay mucho de donde escoger, por sus equipos han pasado varios chavos que asombrarían al jugador profesional mas pintado. En fin puedo decirte mucho de mi liga pero lo mejor de todo es que no tengo que pensar en ganarme un lugar en este equipo porque aquí todo mundo tiene su lugar. No tengo que pensar en el fracaso porque aquí todos hemos pasado por algún trago amargo, y el hecho de subir cada sábado nos permite realizar ese sueño que se queda como el mismo Ajusco, en un sueño hecho realidad cada fin de semana.
En honor a todos los equipos de la Liga del Ajusco y a sus jugadores, incluyendo a los que ya no existen.
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