El "Jamaicón" europeo.
Por Enrique López Rull
La
primera ronda de
Lo de España
ya no sorprende. Un equipo que siempre llega con la etiqueta de favorito (a
pesar de no haber ganado nada) y que siempre, invariablemente, decepciona a sus
seguidores por la poca ambición mostrada; a España le falta hambre de triunfo,
y eso no se aprende en ningún sitio, se tiene o no se tiene. Italia y Alemania,
por su parte, son dos selecciones que cargan con el peso de su historia. Son equipos
que saben ganar, a pesar de que a veces su juego no llene las expectativas de
los aficionados.
Pero, ¿que
tienen en común estas tres selecciones? Para explicarlo mejor, me voy con
lo opuesto:
Españoles,
alemanes e italianos, por el contrario, casi nunca emigran en busca de la
gloria. Juegan en las exigentes ligas de sus países, y aunque su calidad
individual este probada, no tienen, uno por uno, la fuerza mental que otorga la
superación de retos personales tan grandes como el triunfo ante la adversidad
de no ser local. Sus selecciones no tienen la cohesión necesaria en torneos tan
cortos y exigentes, y en sus concentraciones hay problemas todos los días.
Rumores de traspasos, envidias y rivalidades no se hacen a un lado por un bien
común. Podemos decir que son equipos viciados, llenos de "vedetismo" (pregúntele
al guarro Totti).
En México,
guardando toda proporción, nos pasa lo mismo. Jugadores inflados que cobran
sueldos estratosféricos, con la diferencia de que nuestra liga esta muy lejos
del nivel europeo (ya no digamos España, Italia o Inglaterra). Los brillantes
directivos mexicanos son el principal obstáculo para que los mexicanos salgan
al extranjero, y una buena dosis de conformismo y comodidad de los jugadores
también tiene que ver. Casos como el de Rafa Márquez, Torrado y en sus tiempos
el mismo Hugo Sánchez, son garbanzos de a libra. Todo el mérito es de ellos y
no de un sistema que procure la salida de jugadores al extranjero. ¿Cómo no se va a
reflejar esto en nuestra selección?
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25 de junio del 2004.