Liderazgo

 

Enrique López Rull, Almería

 

Se dice que un líder es aquel que nos lleva a donde no hemos ido, a un lugar que solo el conoce. De su éxito depende el nuestro, y por eso nuestra confianza en él tiene tintes de fe. Creemos en él porque sabemos que conoce el camino y que nos necesita para recorrerlo. Su sacrificio por el bien general es la prueba de su existencia, y hablando de fútbol, el equipo que no tenga uno esta destinado a sufrir en aquellos momentos del partido en los que se necesita una referencia dentro del campo. El verdadero líder siempre aparece cuando mas se le necesita, y el domingo a México le falló el suyo. No quiero ser injusto con Rafa Márquez, así que primero hablare de lo bueno: Rafa es el mejor jugador mexicano de la actualidad y es, sin duda, la imagen emblemática de nuestra selección en el extranjero. En el Barcelona juega con y en contra de los mejores jugadores del mundo y no le pide nada a nadie. Tiene clase, garra, coraje, vergüenza y mentalidad. Su polivalencia dentro de la cancha es la prueba mas contundente de su compromiso con el equipo y su personalidad para jugar lo convierte en un jugador participativo y de presencia. Todas estas son excelentes cualidades para un líder, pero a Rafa le ha costado trabajo convencernos en esos momentos difíciles en los que es indispensable y no siempre esta. Creo que todos, incluyendo a los jugadores, admiramos a Rafa y esperamos que sea el líder de una nueva etapa en la historia del fútbol nacional, y ese, creo, es el error. Es verdad que Márquez ha llegado lejos, pero es un jugador introvertido que no se siente cómodo cuando tiene los reflectores encima. No siempre el mejor jugador es el líder y en este caso creo que no deberíamos de ponerle esa presión a nuestro mejor hombre. Al líder se le sigue no porque alguien lo diga (ni siquiera él), se le sigue casi espontáneamente, pero para que este fenómeno se de el jugador en cuestión debe tener cualidades mas allá de lo futbolístico. El carisma, la personalidad fuerte, la convicción, son atributos de un líder y me parece que a Rafa Márquez le ha fallado por ahí. Le hemos pedido que sea el líder en lugar de que fuera esto un proceso natural como se dio con jugadores como Claudio Suárez o Alberto García Aspe, en mi opinión excelentes líderes de la selección que no necesariamente eran los jugadores de mayor calidad dentro de la cancha.

El domingo Márquez cometió su segundo error grave como referente de la selección nacional; el primero fue aquella agresión a Cobi Jones en el hiriente partido contra Estados Unidos que le supuso la expulsión con veinte minutos por delante, y aunque lo mas probable es que su presencia no hubiera significado la diferencia en aquel partido, la impotencia mostrada fue lamentable y cometió un pecado para cualquier líder: abandonar a los suyos en el campo de batalla.

Ayer la historia era otra; México empataba con Argentina y faltaba solo un minuto para llegar a los tiempos extras; los argentinos jugaban solo con diez hombres lo que suponía una ventaja interesante para la prorroga. Pablo Aimar tomo la pelota y la condujo hasta la media cancha, donde Rafa, ya amonestado, barrio imprudentemente y se ganó a pulso la expulsión. Insisto, los íderes aparecen en momentos importantes del partido, y Rafa cometió un error en ese momento importante. Estoy seguro que en esta ocasión si hubiera hecho la diferencia. México encontró el gol en el tiempo extra y luego no supo manejar la presión de los argentinos a su favor. La ausencia de Rafa peso mucho porque México no pudo desahogar el partido cuando mas lo necesitaba, y Márquez es un especialista en la salida. Ojala que el buen trabajo colectivo de la selección logre encontrar un apoyo sólido en el liderazgo de Rafa Márquez, pero es necesario que aprenda de sus errores y que entienda que lo necesitamos dentro del campo tanto como él a nosotros.