Los "Profesionales" |
por Sergio Viso Ayer fui al Estadio Azul a ver América vs Vélez, partido disputado a la sombra de la Copa Sudamericana. En esta ocasión no quisiera comentar el partido en sí, ni porque estaba yo apoyando al América, ni si éste jugó mal, o si Carrillo erró tremendamente la alineación inicial y los cambios. Esta vez, me causó tanto malestar el ver al equipo visitante hacer tal cantidad de marrullerías y "colmilladas", que verdaderamente necesitaba expresarlo de alguna forma. Ya desde hace un buen número de años, el futbolista (y los directores técnicos) cada vez tratan de engañar más seguido al árbitro, y de buscarle por donde sea para sacarle ventaja anti-deportiva al reglamento (de juego y de competencia). Como siempre, hay personas que defienden estas actitudes y otras que las aborrecen (como yo). Habrá siempre el que dice que "todo se vale" con tal de ganar. Otros dirán que es muy inocente pensar que el futbolista debería buscar más tratar de ganar con aptitudes futbolísticas, en lugar de andar aflojando el cuerpo, haciendo tiempo deliberado, hacerse el lesionado, etc, etc. Pero ¿quién tiene la culpa de que estas actitudes se den por racimos en el fútbol "profesional”? ¿El jugador o el árbitro que lo permite? ¿El técnico que manda a hacer estas jugarretas, o las personas que hacen y deshacen las reglas de este hermoso deporte? Como siempre, la respuesta es que
todos tienen una parte de culpa. Y el problema, es que el espectador
es el que sufre las consecuencias. Yo voy al estadio, a invertir $200
pesos para ver un juego de fútbol, y definitivamente ver a un
"profesional" quedarse tirado tres minutos, cuando se puede apreciar que
ni lo tocaron, es verdaderamente frustrante. Y luego hay que ver al árbitro. Yo siempre he pensado que lo menos que quiere el árbitro es que le den la vuelta y se burlen de él. Pero parece exactamente lo contrario: en lugar de amonestar o dejar afuera unos cinco minutitos al que estaba casi muerto y que se paró inmediatamente al salir, lo deja entrar a la siguiente jugada. O bien, recuerdo hace poco en un partido de los Pumas, donde a un juvenil lo zancadillearon dentro del área, a escasos metros del árbitro, pero como el chamaco no se tiró, y logró a duras penas mantenerse de pie, el de negro no marcó nada…¿entonces en qué quedamos? ¿hay que tirarse desde el trampolín de tres metros para que marque? Este patrón ¿cuántas veces lo hemos visto? Que quede claro que se da en todos los torneos, nacionales e internacionales, y entre todas las nacionalidades. Ya vi alguna vez a Rivaldo tirarse como si le hubieran tirado una granada al aventarle el balón un poco duro para que sacara de banda. Pero basta de quejas, ahí les va mi propuesta. Primero, que la comisión de arbitraje a nivel mundial, cree conciencia entre los árbitros para amonestar a los jugadores que lo traten de engañar o que hacen tiempo deliberado, lo cual rara vez sucede en el fútbol actual. Segundo, un par de calambres para el marrullero: (a) una regla para que el jugador que salga en camilla, forzosamente tenga que permanecer cinco minutos afuera de la cancha, y (b) darle el privilegio a la comisión disciplinaria de castigar después de los partidos a jugadores que engañaron al árbitro, en caso de jugadas flagrantes de antideportivismo, y que se puedan demostrar en video. Ahh, y que se castigue de oficio, y no sólo cuando "el otro equipo lo demande”... |