¿Unidos por un balón?

Los equipos africanos que participan en copas del mundo suelen considerarse sorpresas en lo deportivo, pero en el caso de Costa de Marfil, la sorpresa no es que haya calificado, sino que el país que representa siga existiendo. En 2002, una guerra civil, fruto de un golpe de Estado frustrado contra el presidente Laurent Gbabo, terminó con la partición del país en dos mitades: la sección norte, controlada por los rebeldes, y el sector sur dominado por las fuerzas oficiales. La esperanza de las autoridades deportivas es que las victorias de su selección ayuden a consolidar un cese al fuego alcanzado en 2003. Cuando la selección calificó para la Copa del Mundo, los jugadores rezaron:  "Pedimos tu compasión, Señor, permítenos caminar juntos y dejar esta guerra atrás".

Tomado de Quo Abril 2006