LOS GUARDIANES
DEL LAUBURU
El Atotxa nació, ya con la dirigencia y espíritu actuales,
en 1998. Las rocas sobre las que se funda son exalumnos de la UNAM
(principalmente de la Facultad de Ingeniería) y del Colegio Madrid (aunque
se colaron algunos lasallistas), siendo Rodrigo Morales (Mumu) el autor
intelectual de este esfuerzo llanero. Jugaron en diferentes ligas y con
distintos nombres antes de hacer su aparición en las praderas ajusqueñas
(para ver la Historia Completa ir al vínculo abajo).
En 2006, el equipo dio el salto como invitado a la Liga del
Madrid, en donde ahora el deseo es hacer huesos viejos y lograr la
franquicia de socio. Mucho influyó en esa decisión Beto (o Charly, según sea
el caso), ex Cabra, que sabía que un equipo como el que se había conformado
encajaría a la perfección en la Liga. Los antecedentes madrileños de algunos
de sus jugadores (Mumu, el Huevo) terminaban por cerrar el círculo y hacer
de ello una fácil decisión. Tras un proceso de lobbing y cabildeo que no fue
trivial, lograron ser aceptados como equipo invitado para el Torneo de Copa
2006.
Al elegir su nuevo nombre de batalla, se decidieron
democráticamente por uno que evocara el espíritu guerrero de los vascos,
pueblo rocoso, férreo y luchador. Eligieron como insignia al Lauburu (cruz
de cuatro cabezas) que se piensa que usaban los antiguos vascos como
estandarte de batalla. Y de ahí tomaron los colores con los que ya son
identificados en las praderas ajusqueñas: el verde y el vino. Su mote
provino de los colores y símbolos elegidos, pero también de su espíritu
dentro de la cancha: los Guardianes del Lauburu.
Tuvieron un inicio incierto, pagaron algo de derecho de piso, pero hacia el
final de la temporada lograron hilvanar buenos resultados con lo que
llegaron fortalecidos a su primera liguilla para disputar la famosa
Guarucopa. Tras eliminar al Sinaia y al Chinchón, el Atotxa cantó el alirón
ante el Toledo en una final espectacular que se definió en penales.
En su primera liga, la del 2007, hicieron una gran temporada pero se
quedaron a un punto de la pelea por el ascenso. Ahí, al lado de la cancha y
tras perder esa oportunidad, los Guardianes del Lauburu se hicieron una
promesa: subir al año siguiente.
Jugaron la Copa 2007 dando grandes juegos, peleando los primeros lugares de
su grupo y disputando la liguilla de Copa ante la crema y nata de la Liga,
es decir, dos escalones más arriba que en su temporada de debut. Se quedaron
en cuartos tras un cerradísimo partido que se definió en tiempo de compensación con el Matalascañas, a la postre subcampeón, dejando todo en la
cancha y poniendo de manifiesto que ya estaban para pelearle al más pintado.
La liga 2008 fue el marco del crecimiento más patente del Atotxa y la
cristalización de uno de sus objetivos: habiendo terminado en un disputado
4º puesto, el equipo logró el ascenso a la división de honor en un dramático
partido de promoción ante el Andalucía que tuvo que definirse desde los once
pasos.
Hoy, ya como equipo de primera, el Atotxa corrobora partido tras partido su
compromiso de ser un protagonista de la liga del Madrid.
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